Pedro García Aguado ha participado en una entrevista radiofónica centrada en el último informe oficial sobre adicciones comportamentales y juventud.
Durante la conversación, abordó los principales datos publicados, su correcta interpretación y la necesidad de reforzar una prevención eficaz y sin ideologías, especialmente en el ámbito digital.
Un informe que pone cifras a una realidad creciente
García Aguado explicó que la relevancia del informe radica en que aporta datos oficiales a conductas que ya estaban presentes en la conversación pública: juego con dinero, uso problemático de internet, videojuegos, redes sociales o pornografía. El estudio se basa en encuestas amplias realizadas tanto a estudiantes como a población general, lo que permite dimensionar el fenómeno con cifras concretas.
Entre los datos destacados, señaló que aproximadamente uno de cada cuatro estudiantes de entre 14 y 18 años declara haber jugado con dinero en el último año. Además, subrayó que el juego online no solo crece, sino que presenta mayores indicadores de riesgo cuando se analizan las escalas de cribado. A esto se suma el aumento general de adicciones comportamentales: conductas problemáticas vinculadas a la exposición continuada a pantallas: móvil, redes sociales, videojuegos e internet.
Qué mide el informe y qué no mide
Uno de los puntos clave de la entrevista fue aclarar que el informe, basado en la encuesta ESTUDES, no ofrece diagnósticos clínicos individuales. Utiliza escalas de cribado que detectan “posible uso problemático” o “posible trastorno”, pero no equivalen a un diagnóstico médico. Esta distinción, insistió, es fundamental para no exagerar ni trivializar los datos.
También recordó que la realidad asistencial puede ofrecer matices distintos. En Madrid, por ejemplo, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón cuenta con una unidad específica para la atención a mayores y menores con adicciones comportamentales. Analizar los motivos reales de consulta ayudaría a comprender mejor si la demanda principal está relacionada con el juego de azar o con otros usos problemáticos como videojuegos, redes sociales o móvil.
Precisión en el análisis cuando hablamos de menores
Durante la entrevista se abordó el debate sobre el “juego presencial” y la mención a los salones. García Aguado pidió prudencia: presencial no es sinónimo automático de salón de juego. Además, recordó que existen controles de acceso y vigilancia específica para impedir la entrada de menores.
Otro punto relevante fue el posible sesgo al agrupar en una misma franja de edad a jóvenes de 14 a 18 años. A los 18 se alcanza la mayoría de edad, por lo que mezclar los datos puede dificultar la correcta orientación de medidas preventivas cuando se habla específicamente de menores. Su propuesta fue clara: desglosar los datos de 14 a 17 años para diseñar políticas de prevención más ajustadas a la realidad.
El foco en el entorno online
Como patrón epidemiológico, el entorno online concentra mayores riesgos por su accesibilidad 24/7, la rapidez de la recompensa y la facilidad para ocultar la conducta en el entorno doméstico. En el propio informe, el porcentaje de posible problema es más alto entre quienes juegan online.
En este sentido, García Aguado destacó la labor del Proyecto FES (Formación, Educación y Sensibilización), donde ejerce como embajador. Desde esta iniciativa se pone especial atención en todo lo que implica el entorno digital: uso del móvil, redes sociales, videojuegos, internet y juegos de azar, promoviendo herramientas prácticas para prevenir la dependencia.