La patronal advierte que la migración hacia plataformas clandestinas amenaza la protección financiera y la recaudación fiscal del país

El Instituto Brasileño del Juego Responsable (IBJR) ha emitido una advertencia formal sobre la viabilidad de las medidas de protección financiera contenidas en el programa Desenrola 2.0. 

Según la organización, cualquier estrategia destinada a preservar la salud económica de los ciudadanos será ineficaz si no se acompaña de una ofensiva rigurosa contra el mercado de apuestas no regulado. 

El instituto sostiene que el foco del endeudamiento en las familias brasileñas no reside en el sector del juego legal, sino en el elevado coste del crédito, apoyándose en datos de un estudio de LCA Consultoria que estima que las apuestas en plataformas autorizadas representarán apenas un 0,46% del consumo de los hogares en 2025.

La preocupación del IBJR radica en que una regulación excesivamente restrictiva para los operadores licenciados actúe como un catalizador para que los usuarios se desplacen hacia circuitos clandestinos. 

Estos mercados paralelos, que ya movilizan aproximadamente 40.000 millones de reales anuales, carecen de supervisión gubernamental y de mecanismos de protección al consumidor. 

La entidad subraya que combatir estas plataformas es la medida más urgente para evitar que operadores ilegales, frecuentemente vinculados a estructuras del crimen organizado, capitalicen las restricciones vigentes para captar a sectores de la población en situación de vulnerabilidad.

Este escenario cobra especial relevancia ante la inminencia del Mundial, un evento que históricamente eleva el volumen de las apuestas deportivas. El instituto advierte que el traslado del consumo hacia el mercado negro no solo comprometería la seguridad de los apostadores, sino que supondría una pérdida potencial de 10.800 millones de reales en ingresos fiscales para el Estado. 

Por ello, se hace un llamamiento a una acción coordinada entre el sector público y el privado para garantizar que la actividad se mantenga dentro de un ecosistema transparente y debidamente supervisado.

En su declaración, el IBJR reitera que la integridad del programa Desenrola 2.0 y la protección real de la ciudadanía dependen de políticas públicas integrales. La organización aboga por un modelo que combine la educación financiera y el fortalecimiento de los protocolos de juego responsable con una estrategia de bloqueo sistemático a los sitios web clandestinos. 

Para el instituto, la única forma de garantizar que el juego se mantenga estrictamente como una forma de entretenimiento es asegurar que se desarrolle bajo el control del marco regulatorio nacional, impidiendo el crecimiento de una economía sumergida que opera fuera del alcance de la ley.