La feria de Lima se consolida como el hub regional clave para la convergencia de los mercados presencial y online

El sector del juego en América Latina inicia la cuenta regresiva para una de sus citas más estratégicas del año. A menos de un mes de su inauguración, el Peru Gaming Show (PGS 2026) se perfila como el punto de encuentro clave para los líderes de la industria global, articulando en un solo ecosistema las últimas tendencias y desarrollos de los segmentos presencial, de apuestas deportivas y de juego online. 

La cita, que tendrá lugar los días 17 y 18 de junio, congregará a operadores y proveedores internacionales en un entorno enfocado en la innovación tecnológica, la diversificación de mercados y la generación de nuevas oportunidades de negocio en la región.

La relevancia de esta edición de PGS no solo radica en la robusta oferta comercial de productos y servicios diseñados específicamente para el mercado latinoamericano, sino también en el valor de su agenda académica. 

El evento contará con un programa de conferencias especializadas lideradas por expertos y profesionales con amplia trayectoria, orientadas a dotar a los asistentes de conocimientos clave para afrontar los desafíos actuales de la industria. 

De este modo, la feria se erige como una plataforma esencial tanto para los operadores consolidados que buscan expandir y sostener su crecimiento, como para aquellos nuevos actores que evalúan su entrada a los mercados de la región.

Más allá de la exhibición comercial y el ‘networking’, el posicionamiento de PGS como un referente regional indiscutible se ve respaldado por la solidez del marco jurídico del país anfitrión. Perú ofrece una jurisdicción totalmente regulada que otorga seguridad jurídica, transparencia y confianza a las inversiones. 

En este sentido, el mercado peruano destaca por la implementación de normativas estrictas bajo la supervisión del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), que incluyen regulaciones específicas para la prevención del lavado de activos y el financiamiento del terrorismo aplicables a la explotación de juegos y apuestas deportivas a distancia, así como políticas de juego responsable orientadas a la protección de los colectivos vulnerables.