La International Betting Integrity Association (IBIA) ha llevado a cabo un estudio basado en evidencia sobre todo lo que Brasil se expone a perder si se implementa la prohibición de las apuestas de cuota fija y los juegos en línea

A partir de evaluaciones regulatorias, estimaciones de mercado y datos sobre apuestas sospechosas, el CEO de IBIA, Khalid Ali, analiza las consecuencias para la integridad deportiva, los consumidores y el mercado regulado.

El 25 de septiembre, Brasil impuso una prohibición a nivel nacional sobre las apuestas de cuota fija —incluidas las apuestas deportivas y los juegos en línea—, tan solo 21 meses después de haber abierto su mercado regulado. La medida se encuentra actualmente en fase de aplicación, mientras el Congreso evalúa si debe convertirse en permanente.

El régimen regulatorio brasileño, junto con sus licencias y ordenanzas asociadas —diseñadas para proteger a los consumidores, monitorear la actividad de apuestas y salvaguardar la integridad del deporte—, llevaba en funcionamiento menos de dos años. La prohibición amenaza ahora con echar por tierra estos avances, desplazando la actividad de las apuestas fuera de la supervisión regulatoria y debilitando los mecanismos destinados a detectar y prevenir el amaño de partidos.

Por este motivo, hacemos un llamamiento al Congreso para que reconsidere la Medida Provisional n.º 1.394/2026 mediante una evaluación rigurosa y basada en evidencia de sus riesgos e impactos, respaldada por un diálogo abierto con la industria. Se debe mantener la cooperación entre las autoridades públicas, los organismos deportivos y los supervisores independientes de integridad, mientras que los esfuerzos de fiscalización deben centrarse en bloquear a los operadores clandestinos en el extranjero para proteger a los usuarios, la recaudación fiscal y la integridad del mercado.

Lo que Brasil construyó y lo que la prohibición pone en riesgo

En menos de dos años, Brasil autorizó a más de 80 operadores, implementó requisitos de identificación de usuarios, persiguió sitios de apuestas y canales de pago ilegales y estableció un sistema centralizado de autoexclusión. En lo que respecta al deporte, se exigió a los operadores con licencia monitorear las apuestas sospechosas, notificar cualquier anomalía e integrarse con organizaciones nacionales o internacionales de monitoreo de la integridad deportiva.

La evaluación comparativa de marcos regulatorios elaborada por IBIA otorga a Brasil una calificación de 77 sobre 100, situándolo entre Portugal (68) y Gran Bretaña (86). Para un mercado tan joven, esto representa un progreso sumamente significativo.

El verdadero valor del marco regulatorio de Brasil reside en la inteligencia que genera: los patrones de apuestas sospechosos pueden identificarse, evaluarse y compartirse con organismos reguladores, entidades deportivas y las fuerzas del orden. Sin un mercado con licencias en funcionamiento, gran parte de esa información resulta mucho más difícil de obtener, lo que debilita la capacidad para detectar e investigar posibles manipulaciones.

La prohibición no elimina la demanda de apuestas

H2 Gambling Capital, firma líder en inteligencia de mercado y datos del sector, estima que, a falta de una alternativa legal, cerca del 60 % de la actividad que actualmente abarca el mercado regulado brasileño —equivalente a unos 25 000 millones de reales— podría migrar hacia operadores no autorizados. Bajo esta premisa, el mercado ilegal podría dispararse desde los aproximadamente 17 000 millones de reales actuales hasta alcanzar cerca de 42 000 millones de reales.


Las consecuencias van mucho más allá de la pérdida de ingresos fiscales. Los usuarios podrían acabar apostando con operadores fuera del alcance regulatorio de Brasil, sin las garantías de verificación de identidad, las salvaguardas de juego responsable ni las obligaciones de notificación vigentes. Al mismo tiempo, las autoridades perderían el acceso a la información que los operadores con licencia están obligados a proporcionar.

En consecuencia, la prohibición debilitaría tanto la protección del consumidor como la inteligencia disponible para resguardar al deporte.

Las repercusiones sobre la integridad

Las implicaciones para la integridad deportiva son especialmente graves. En 2025, el primer año completo del mercado regulado, la IBIA registró 25 alertas por apuestas sospechosas vinculadas al deporte brasileño, frente a un promedio anual de 11 alertas entre 2021 y 2024.

Este incremento no debe interpretarse como una prueba de que la regulación haya vuelto al deporte brasileño menos seguro. Al contrario, responde a una mejora en la capacidad de detección y notificación dentro de un mercado donde las empresas autorizadas tenían la obligación legal de identificar e informar sobre cualquier actividad sospechosa.

Una menor cantidad de alertas tras la prohibición no significará necesariamente que haya menos apuestas sospechosas. Simplemente, podría significar que se dispone de menos información sobre ellas.

Esta distinción es fundamental. Las alertas por apuestas sospechosas no son un indicador directo de la magnitud del amaño de partidos, sino un reflejo de la actividad que los sistemas de monitoreo logran detectar y reportar. Si las apuestas se desplazan hacia operadores fuera del alcance regulatorio, la capacidad para identificar patrones anómalos, rastrear cuentas y compartir inteligencia con los investigadores se debilitará de forma sustancial.

El verdadero peligro no es solo que las apuestas sospechosas continúen, sino que se vuelvan mucho más difíciles de detectar e investigar.

La solución es la regulación, no la prohibición

Tras casi dos décadas trabajando en la integridad de las apuestas, la lección es clara: la cuestión clave no es si las apuestas existen, sino si operan dentro de un marco donde los riesgos puedan identificarse, supervisarse y combatirse. La prohibición no elimina esos riesgos; hace que sea más difícil detectarlos, investigarlos y abordarlos.

El mercado regulado de Brasil no estaba exento de deficiencias. Aspectos como la publicidad, la protección al consumidor, la supervisión de los operadores y la persecución de los proveedores ilegales requerían mayor atención. Sin embargo, estos son argumentos a favor de perfeccionar la regulación, no de abandonarla.

Por todo ello, la IBIA insta al Congreso a reconsiderar la prohibición y permitir que el futuro del mercado de apuestas en Brasil se determine mediante el proceso legislativo ordinario. Este proceso debe nutrirse de un diálogo abierto con el sector, fundamentado en una evaluación clara de riesgos y un estudio de impacto publicado. Debe preservarse el marco de integridad existente —incluidos el monitoreo de apuestas sospechosas, las notificaciones y la cooperación con las autoridades—, mientras que la fiscalización debe centrarse en los operadores sin licencia, abordando los problemas asociados al juego mediante medidas dirigidas dentro del propio mercado regulado.

Brasil ha invertido en construir estas salvaguardas. La prioridad ahora debe ser fortalecerlas, no desmantelar el marco regulatorio que las hace posibles.