La precisión de estas operaciones ha levantado sospechas de uso de información privilegiada, empujando al Grupo Amaury, editor de France Football, a poner los hechos en conocimiento de la policía francesa e iniciar acciones legales
La entrega del Balón de Oro 2026 ha desatado un escándalo que trasciende lo deportivo. Doce cuentas de la plataforma descentralizada de predicciones Polymarket lograron clavar con exactitud matemática el orden de los cinco primeros clasificados del galardón, generando ganancias estimadas en cerca de 200.000 dólares.
Una investigación del medio especializado Upside reveló que este grupo de usuarios movilizó más de 264.000 dólares (unos 236.000 euros) en pronósticos vinculados a la ceremonia celebrada el pasado 26 de octubre en el London Palladium. La totalidad de los perfiles concentró su capital en una única y arriesgada combinación: la victoria de Harry Kane, escoltado por Kylian Mbappé, Lamine Yamal, Rodri y Lionel Messi.
Más allá del pleno en el podio ampliado, las alarmas saltaron por el anómalo comportamiento de las carteras. Siete de ellas carecían de actividad previa en otros mercados de la plataforma, seis ejecutaron apuestas de gran volumen apenas quince minutos después de ser creadas, y varias vaciaron sus saldos retirando los fondos escasos minutos después de confirmarse el veredicto oficial. La alerta ni siquiera llegó a posteriori: el informe de Upside, publicado el 23 de octubre, tres días antes de la gala, ya advertía de movimientos coordinados desde perfiles registrados entre el 1 y el 20 de octubre con este desenlace como único objetivo.
El celo con el que tradicionalmente se custodia el fallo acentúa la gravedad del episodio. Tras el cierre de las votaciones del jurado el 28 de septiembre, la clasificación definitiva solo obraba en poder de un círculo sumamente restringido de la organización. La hipótesis central apunta a una brecha de confidencialidad que habría sido monetizada mediante apuestas basadas en criptomonedas.
Frente a este escenario, el Grupo Amaury confirmó la preparación de una denuncia formal para esclarecer lo que califica como «alegaciones de filtraciones de resultados y apuestas potencialmente fraudulentas». Aunque por ahora no existen pruebas que vinculen a los apostadores con miembros de la organización ni se ha localizado el origen de la fuga, el expediente ya está bajo tutela de las autoridades francesas.
El suceso reabre el debate sobre la vulnerabilidad de los mercados de predicción ante el tráfico de información confidencial y la dificultad de rastrear identidades en la cadena de bloques. Además, añade una fricción regulatoria evidente: Polymarket opera sin autorización en Francia y permanece prohibida en el país, lo que sumará complejidades jurídicas a una trama que empaña la gran cita del fútbol internacional.