La narrativa visual es una pieza clave en la identidad del proveedor de juegos RubyPlay. Latinoamérica ha ido ganando importancia gracias a la fuerza de sus mercados y a la creatividad que exigen sus matices culturales y de gusto estético.
Para entender cómo se construye esa estética tan reconocible, en Gaming Intelligence en Español hemos hablado con su Head of Creative, Douglas Hand, quien nos guía por el proceso creativo del estudio y por cómo las imágenes, las emociones y la tecnología se combinan para dar vida a cada juego.
¿Cómo convertís los mecanismos del juego en una historia visual que conecte con los jugadores, especialmente en una región tan diversa como Latinoamérica?
Lo primero es entender bien la mecánica. Si el juego no funciona en su base, da igual lo espectacular que sea el arte. Cuando ya sabemos cómo respira ese bucle jugable, empezamos a pensar en cómo vestirlo sin taparlo. Buscamos que la narrativa, los símbolos y el estilo visual encajen de forma natural, casi instintiva.
Latinoamérica es muy variada, así que prestamos atención a pequeños matices: colores que funcionan mejor, ritmos que el jugador reconoce, elementos simbólicos que no rompen la experiencia. No es un enfoque único para toda la región. La idea es que el juego parezca haber nacido allí, no que le hayamos puesto una capa temática por encima.
Cuando trabajáis con slots muy visuales y adaptados a cada mercado, ¿cómo conseguís equilibrar creatividad y claridad?
La creatividad suma, pero la claridad manda. Un jugador necesita comprender lo que ve en menos de un segundo. Si tiene que pensar demasiado, se rompe la experiencia. Por eso cuidamos mucho la jerarquía de la información, el contraste y el sentido de la mirada. El arte puede ser más llamativo o más sobrio, pero todo debe entenderse al momento. Y la localización no consiste en subir el volumen visual ni en tirar de clichés; se trata de respetar la cultura y mantener la pantalla legible, incluso cuando el diseño es más complejo. Ese respeto por el contexto es lo que marca la diferencia.
¿Qué papel desempeñan elementos como el movimiento, la iluminación o la animación en la experiencia?
Son como un lenguaje silencioso. El jugador no se da cuenta, pero lee esos detalles en segundo plano. Un buen movimiento te guía antes de procesar lo que está pasando. La iluminación marca la atmósfera, te avisa de que algo especial ocurre o te lleva hacia un punto clave. Y la animación pone la emoción: si el ritmo no encaja, todo se siente raro; si está bien hecho, convierte un momento sencillo en algo memorable. Estas señales hacen el trabajo que el arte estático no puede, y son esenciales para crear esa sensación de “esto se siente bien”.
¿Cómo se consigue la cohesión entre artistas, animadores y desarrolladores?
Cuando los equipos trabajan por separado, se nota. Cada uno puede tener su propia idea brillante, pero si no encajan entre sí, la experiencia se vuelve irregular. Por eso intentamos que todos participen desde el principio. Compartimos el mapa emocional del juego, el lenguaje visual y el ritmo antes de entrar en los detalles. Cuando un animador entiende por qué un símbolo importa o un desarrollador sabe cómo debe sentirse al revelar una función, todo fluye mejor. No es un proceso perfecto ni siempre limpio, pero es la única forma de mantener la coherencia.
La IA y el diseño adaptativo están avanzando rápidamente. ¿Cómo crees que influirán en la personalización visual?
Hay muchas predicciones grandilocuentes, pero creo que los cambios serán más sutiles de lo que se dice. No veremos arte completamente personalizado para cada jugador, al menos a corto plazo. Lo que sí llegará son pequeños ajustes basados en cómo juega cada persona. Cosas como animaciones que se aceleran si el jugador prefiere un ritmo más rápido, iluminaciones más suaves si es más sensible o interfaces que reorganizan los elementos según cómo interactúa. Serán detalles que la mayoría no notará conscientemente, pero que harán que la experiencia se sienta más natural.
¿Qué tendencias visuales marcarán los próximos años en Latinoamérica?
Aunque los jugadores latinoamericanos son más tradicionales que los de otros mercados, no buscan juegos anticuados. Quieren calidad. Si miras los títulos que mejor han funcionado este año, verás visuales potentes, coloridos y muy cuidados. Y cada vez más juegos pensados para jugadores jóvenes, de entre 20 y 40 años. Los crash games están arrasando en Brasil y empiezan a expandirse a otros países como Argentina. Los multiplicadores instantáneos y las mecánicas de recoger siguen funcionando porque son directas, rápidas y fáciles de entender. Esto obliga a no saturar la pantalla: el jugador debe captar la idea en un par de tiradas. Las cascadas también están creciendo, sobre todo entre quienes buscan algo distinto del 5×3 de toda la vida. Ahí hay un terreno muy interesante para innovar sin complicar demasiado. Y luego está el móvil, que ya lo domina todo. Hemos reorientado todo nuestro proceso hacia una visión mobile-first, hasta el punto de rediseñar toda la interfaz pensando en pantallas pequeñas. Es un camino que muchos estudios terminarán siguiendo. Quienes adopten las claves visuales del gaming móvil y prioricen siempre la legibilidad serán quienes destaquen en LATAM.