A cuatro meses del inicio del Mundial de Fútbol 2026, México se ha convertido en uno de los mayores focos de la industria del juego. Consultoras de mercado estiman que el mercado del juego alcanzará los mil millones de dólares este año gracias a la cita mundialista, y que más de la mitad de la cuota de mercado procederá de las apuestas deportivas. Las previsiones, sin embargo, no están exentas de desafíos, en un país con un marco regulatorio obsoleto y una presión impositiva que los permisionarios rechazan de plano.
Compañías de análisis financiero como Mordor Intelligence Private Ltd. o REE inciden en que el ecosistema mexicano del juego está en pleno auge, y en que el Mundial será su mayor acelerador. Así, se proyecta un mercado cercano a los mil millones de dólares en 2026, lo que supone una tasa de crecimiento anual mayor del 15%.
En este ecosistema, las apuestas deportivas online acapararán el 56% del mercado, atraídas por el evento futbolístico más importante del mundo, como reflejan informes publicados por SoftSwiss, NEXT.io y Kambi.
Por tanto, el volumen económico que moverá el torneo dejará cifras récord. Mientras que Catar 2022 movilizó unos $35,000 millones de dólares a nivel global, para 2026 se esperan entre $50,000 y $65,000 millones de dólares. Además, en el retail estimaciones del Consejo Mundial de Juego Online (2025), publicadas por la plataforma de pagos Kushki, proyectan que las transacciones en locales físicos en México aumentarán hasta un 40%.
En este caso, los mexicanos afrontarán la cita mundialista desde el móvil y con mucha más inmediatez. En el país, más del 63,9% de las apuestas ya son mobile-first, y las billeteras digitales crecen de forma exponencial. Según un informe de Statista de 2025, más del 65% de los apostadores presenciales en México realiza su recarga minutos antes del evento deportivo. Por ese motivo, la inversión de las plataformas radica en servidores e IA para aguantar los picos de demanda y prevenir las caídas del sistema durante los partidos clave.
Pero esta situación que hará brillar a México en el sector del juego, tiene un punto negro relevante: la regulación obsoleta y el aumento de la presión fiscal sobre los operadores. La Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México (AIEJA ), presidida por Miguel Ángel Ochoa, ha advertido repetidamente que la Ley Federal de Juegos y Sorteos está absolutamente desfasada, ya que data de 1947.
Y que ese desfase digital provoca que más del 60% de las apuestas en línea en el país se realicen fuera de los circuitos regulados. Las plataformas internacionales de apuestas deportivas y casino en línea siguen operando con permisos locales otorgados por la SEGOB o mediante licencias extranjeras (Curaçao, Malta), pero el sector presiona por una normativa específica y moderna exclusiva para el entorno digital que evite la fuga de impuestos.
Así lo advirtió también la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que emitió alertas a finales de 2025 previendo un crecimiento paralelo de los mercados de apuestas ilegales impulsado por el fervor del Mundial.
Paralelamente, las propuestas del Gobierno federal de subir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al juego del 30% al 50% lleva a los operadores a advertir el mayor desvío al juego ilegal. En noviembre de 2025, el Congreso aprobó un incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) del 30% al 50%. AIEJA ya ha asegurado que esta medida pone en riesgo la inversión y fomenta el traslado de jugadores hacia el mercado ilegal, donde los operadores no cobran este gravamen.
No obstante, el Gobierno federal inició mesas de diálogo para conseguir una nueva ley federal del juego a principios de 2025, entre la SEGOB, egisladores y el sector privado. Finalmente, este mes de febrero de 2026 se ha impulsado un proyecto en el Congreso para crear, finalmente, una nueva Ley Federal de Juegos con Apuesta y Sorteos.
La principal novedad de esta iniciativa legislativa es la creación de un nuevo órgano regulador descentralizado (sustituyendo a la actual Dirección General de la SEGOB). Este Instituto tendría autonomía, mayor capacidad tecnológica para auditar casinos físicos en tiempo real y facultades específicas para bloquear y sancionar a plataformas digitales sin licencia.
Lógicamente, el argumento legislativo y comercial más fuerte en este momento es la inminente Copa del Mundo. Con una estimación de 5.5 millones de visitantes y una derrama económica superior a los 3,000 millones de USD, el gobierno mexicano y los operadores buscan tener la nueva ley y el Instituto operando para captar los impuestos derivados de la explosión de apuestas deportivas que traerá el evento, como ya explicó AIEJA.
Cabe recordar que el mercado del juego en México tiene una estructura particular: está concentrado en varios gigantes corporativos en el sector legal (físico y digital), mientras que el «mercado gris» está hiperfragmentado, pero acapara el mayor volumen de apuestas en línea.
El rey indiscutible del mercado mexicano legal es el Grupo Caliente, fundado por la familia Hank en Tijuana, domina abrumadoramente el sector de apuestas deportivas y casino en línea, además de tener una enorme red de casinos físicos. Su agresiva estrategia de marketing (patrocinando a casi toda la Liga MX de fútbol) le otorga más del 50% de la cuota de mercado digital legal.
Le sigue Codere, el segundo gran operador del mercado de México. Opera en México desde 1998 y domina gran parte del sector físico con marcas como Yak y Royal Yak, además de ser uno de los líderes en el entorno de apuestas en línea.
En tercer lugar, está PlayCity, del Grupo Televisa, propiedad del gigante de los medios de comunicación Televisa. Tienen una fuerte presencia física (alrededor de 18 grandes casinos terrestres con miles de terminales) y han trasladado su fuerza al entorno digital, aprovechando su maquinaria mediática para captar usuarios.
Y, por detrás, se encuentra Logrand Entertainment Group (Strendus), empresa mexicana nacida en Monterrey. Domina el norte del país con grandes casinos físicos (como el Casino Jubilee) y compiten fuertemente en el sector digital a través de su plataforma Strendus. También tiene una importante implantación en el país el Grupo CIRSA (Emotion Casinos), otra multinacional española que administra decenas de salas físicas de alto nivel en México bajo la marca Emotion.
Además, otros operadores internacionales trabajan con licencias locales, tras adquirir licencias de la SEGOB o aliados con permisionarios mexicanos. Es el caso de operadores como Bet365, Betway, RushBet, 10Bet o Novibet.
Muchas otras, sin embargo, se han hecho un hueco en México a través de los mercados grises dominados por licencias offshore, criptomonedas o, directamente, sin licencias. Habrá que comprobar si la propuesta de modernizar finalmente el juego llega a tiempo para que el Estado de México sea capaz de ordenar esta situación y beneficiarse de los importantes volúmenes que moverá la Copa del Mundo el próximo junio.