El sector del juego brasileño vive días de enorme preocupación tras el anuncio de Lula da Silva de prohibir el juego online. Con unas elecciones presidenciales aún sin resultado final, las empresas lidian con la incertidumbre

Para conocer mejor las aristas legales de esta medida, en Gaming Intelligence en Español hemos conversado con la General Counsel en Advanced Compliance Technology, Marilia Fontenele, en su paso por SBC Summit Lisboa. Para ella, todo pasa por mejorar y avanzar en la regulación al tiempo que confía en que todo se calme tras las elecciones.

¿Cómo habéis tomado la noticia del anuncio de Lula?

En ACT lo hemos visto con preocupación. Creo que un presidente no puede simplemente acabar con un mercado que su propio gobierno ha regulado de un día para otro. Pensamos que fue una medida populista pensada en la proximidad de unas elecciones, pero es muy preocupante para el sector.

Estamos viendo layoffs muy grandes en las empresas, y no es una buena imagen para Brasil porque ¿qué país va a invertir en Brasil? Sabiendo que es una cuestión electoralista, los inversiones quitarán su dinero.

¿Creen que realmente no lo va a hacer efectivo? Lula, ¿acabará con el juego en Brasil?

No, no lo va a hacer. Es muy preocupante porque pensamos que ninguna empresa de España, de Portugal, de Estados Unidos… se va a ir a Brasil porque no tiene seguridad. Nosotros tenemos problemas con las personas que son más pobres. No tenemos educación financiera, no tenemos educación fiscal en los estratos más bajos de la población. Entonces, sabemos que las apuestas son un problema, pero prohibir, y la historia nos lo demuestra de forma muy clara, prohibir es siempre peor. Los jugadores que tienen problemas con el juego van a emigrar al mercado ilegal.

Estoy segura de que, tras las elecciones, vamos a pisar el freno y vamos a regular. Pero mientras eso ocurre, no sabemos qué va a pasar.

Las empresas ya han anunciado que pueden denunciar al gobierno en el caso de que la medida sea llevada a la práctica.

Es la parte buena de todo esto. El sector se ha organizado, porque en Brasil era un sector muy disperso. Las empresas tienen a los otros como rivales y no como aliados. Ahora se han unido y la Suprema Corte de Brasil ya estudia esta medida. Hay que esperar a ver qué  ocurre en las elecciones.

¿Cuál sería la clave para salir de este problema?

Nosotros sabemos que este es un problema que se combate regulando, no prohibiendo. Entonces, nosotros creemos y sabemos por nuestras conexiones en la política que después de las elecciones todo se va a calmar, pero ahora mismo hay un gran preocupación en el sector en Brasil.

¿Cuáles son las claves de tu trabajo y las de ACT?

Mi trabajo en la compañía se centra específicamente en el mercado brasileño y estoy especializada en lavado de capitales. Me centro, sobre todo, en la parte educacional. Hacemos muchos contratos, muchas aproximaciones con la CBF, que es la Confederación Brasileña de Fútbol, para educar a los árbitros, los jugadores, los empresarios… para que ellos puedan identificar el mercado legal o ilegal cuando hay algo sospechoso.

Hacemos cursos para que los árbitros, los jugadores, y todas las personas del deporte puedan mirar los números y percibir si hay una odd que está muy inflada o algo sospechoso.

¿Y qué pasa cuando ellos ven algo? ¿Se dirigen a vosotros y lo dicen? ¿Cómo es ese proceso?

No, nosotros solo vamos a enseñarles el proceso. Nosotros tenemos el sistema de la empresa, pero también tenemos en el sistema que está en Brasil, cuando hay algo sospechoso, hay una red flag que va a ser enviada a la policía. Es muy interesante, porque tenemos en tiempo real todo lo que se apuesta en todos los deportes, aunque el fútbol en Brasil, lógicamente, es el más fuerte.

Prestamos mucha atención a los campeonatos que son menores en los que los jugadores no tienen el status financiero y profesional que los jugadores de la Serie A tienen. En estas ligas, tenemos muchos problemas de match fixing y spot fixing. Este sistema es genial para que pueda ver si hay, incluso antes del partido, si hay apuestas que son sospechosas.

A pesar de lo que está pasando ahora, ¿notaste mucho el cambio cuando la ley empezó a aplicarse, la nueva ley del juego de Brasil? ¿Hubo un cambio para vosotros importante?

La ley fue muy importante, claro. La regulación es siempre importante porque a todos en el mercado les interesa que tengamos un negocio saludable. Ahora, después de todo, vamos a tener una regulación mejor.

¿Cuál dirías que es el principal problema del sector en Brasil?

Tenemos problemas de todo tipo. ¿Cuál es el más grande? En el juego ilegal, sin duda, sería la financiación de organizaciones criminales en Brasil. Tenemos una ley muy buena que, por cierto, es una copia de la ley de España. La ley existe, pero no es posible aplicarla en el mercado ilegal. Pese a todo, la norma está funcionando muy bien.

¿En qué momento está el tema de los sponsorships en las camisetas de los equipos brasileños de fútbol?

De momento, está prohibido en la medida que hizo el presidente Lula, pero queda mucho por hacer porque los contratos con los jugadores y los contratos de todo están vinculados a los valores que iban a ser pagos por las bets.

Una de las cosas que llama la atención es lo que dijo Lula es que no se devolverá el dinero…

Claro. Con esto volvemos al problema de la seguridad jurídica en Brasil. Pienso que, jurídicamente hablando, es posible devolver el dinero a las empresas y no creo que haya problemas con eso. Creo que es otra frase populista que habrá que ver en qué queda cuando se decida el presidente en las elecciones.