El volantazo regulatorio impulsado por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva contra las plataformas de apuestas online se ha girado en su contra en las urnas
Apenas unos días después del anuncio de la prohibición total del sector, el equipo de campaña del Partido de los Trabajadores (PT) atribuye a esta medida el desgaste sufrido por el mandatario en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebrada este domingo, 4 de octubre.
El análisis de impacto en redes sociales refleja una movilización relámpago en el electorado de la clase C. Según revela el diario O Globo, influyentes digitales de este segmento socioeconómico articularon un movimiento de rechazo a la prohibición que derivó en consignas a favor del voto útil hacia Flávio Bolsonaro (PL).
En el cuartel general de campaña del PT prima la inquietud ante un posible repunte del malestar social a partir de este martes, 7 de octubre, fecha en que entra en vigor la orden de desconexión definitiva de los operadores no autorizados, poniendo fin al periodo de gracia que permitía a los usuarios apostar con el saldo remanente en sus cuentas.
Tensión en el círculo íntimo del mandatario
La decisión de clausurar el mercado sin matices ha destapado profundas grietas en el entorno más cercano al presidente:
- Los defensores de la vía radical: La postura proteccionista contó únicamente con el respaldo del ministro de la Secretaría de Comunicación Social (Secom), Sidônio Palmeira —quien buscaba un golpe de efecto mediático en la recta final del escrutinio— y de la primera dama, Rosângela «Janja» da Silva, convencida de que la prohibición suscitaría un férreo apoyo en el electorado femenino.
- El sector crítico: El resto del equipo asesor advirtió del elevado riesgo político y tachó la medida de desproporcionada, señalando el impacto negativo y la indignación que suscitaría en sectores de peso, como los clubes de fútbol profesional golpeados por la pérdida de patrocinadores.
Pese a los avisos de su gabinete, Lula optó por la línea dura, sellando una estrategia gubernamental cuya factura electoral amenaza con condicionar la recta final hacia la presidencia.