Durante la 81ª Asamblea General de la ONU en Nueva York, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó una dura ofensiva contra el sector de las apuestas deportivas, acusando a la industria multimillonaria de lucrarse con la adicción y arruinar a las familias

Lula incidió en que “la multimillonaria industria de las apuestas convierte la adicción en lucro. Su vertiginosa expansión está endeudando y destruyendo hogares. Brasil no tolerará este modelo de negocio. Hemos aprobado una de las leyes más avanzadas del mundo para proteger a niños, adolescentes y mujeres en el entorno digital”.

Tras su intervención, el mandatario prometió «garantizar una remuneración justa para artistas, músicos y creadores de contenido audiovisual», tal y como recoge BNLData. La declaración fue interpretada como un gesto hacia Paula Lavigne y el colectivo 342 Artes, impulsores de la campaña «Bloqueo en Tigrinho», la cual exige a figuras del ámbito cultural y patrocinadores cortar lazos con las casas de apuestas. De este modo, la postura de Lula vincula el discurso de protección familiar frente al endeudamiento con el respaldo explícito al sector artístico.

Sin embargo, las acciones concretas del Ejecutivo brasileño muestran un enfoque más moderado que la retórica internacional. De acuerdo con una publicación de Platô, el presidente prevé firmar una medida provisional a su regreso de Estados Unidos para regular el sector. Aunque no se contempla una prohibición total de la actividad, aliados del gobierno señalan que el decreto se centrará en restringir la publicidad de las casas de apuestas y evaluar un posible veto a los casinos en línea.