La encuesta, encargada por la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL), se llevó a cabo los días 3 y 4 de septiembre en 39 ciudades de la Región Metropolitana de São Paulo
Una investigación realizada por Cruz Consulting con beneficiarios de programas sociales del gobierno federal y que recoge el portal brasilenño BNLData muestra que el 83,47% de los encuestados nunca ha utilizado plataformas de apuestas deportivas.
Según los datos, el 12,63% afirmó haber realizado apuestas anteriormente, pero no utiliza actualmente las plataformas, mientras que el 3,9% indicó que aún las utiliza. Entre los entrevistados que habían realizado apuestas previamente, el 5,49% declaró haber sido bloqueado por el gobierno federal y el 21,97% afirmó haber solicitado voluntariamente la autoexclusión de las plataformas de apuestas deportivas.
La encuesta también pone de manifiesto un posible efecto de la exclusión de usuarios: el 20% de los encuestados que fueron expulsados de las plataformas legales, ya sea por bloqueo gubernamental o por iniciativa propia, declararon haber migrado a sitios de apuestas clandestinos, que operan sin autorización del Ministerio de Hacienda.
Según el presidente de la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL), Plínio Lemos Jorge, los resultados refuerzan la necesidad de que el debate sobre las apuestas se base en datos y considere también la magnitud del mercado ilegal. “Cuando hablamos de endeudamiento, debemos analizar las cifras con detenimiento y evitar generalizaciones. El endeudamiento de las familias brasileñas es un fenómeno complejo que no puede atribuirse automáticamente a las apuestas. La investigación muestra que la gran mayoría de los beneficiarios de programas sociales entrevistados nunca han utilizado plataformas de apuestas.
Al mismo tiempo, los datos sobre la migración a sitios ilegales entre personas excluidas o que solicitaron la autoexclusión merecen atención, ya que demuestran la importancia de combinar mecanismos de protección para los apostadores con la lucha permanente contra las plataformas clandestinas”, afirma Plínio.