La entidad estatal brasileña paraliza su proyecto de apuestas tras la fuerte resistencia por parte del presidente Lula da Silva y su gobierno

Caixa Econômica Federal ha desistido de lanzar su propia casa de apuestas en el año 2026. El proyecto de la institución estatal para ingresar al sector de apuestas de cuota fija ha sido pospuesto para 2027, o incluso de forma indefinida, debido a la resistencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de sus aliados del Partido de los Trabajadores (PT).

Esta paralización se produce a pesar de que la entidad pública ya había desembolsado 30 millones de reales al Gobierno Federal en concepto de licencia (outorga) para viabilizar su operación en el mercado.

El avance regulatorio de la plataforma parecía inminente. En octubre de 2025, la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA) del Ministerio de Hacienda había autorizado oficialmente a Caixa a operar en el mercado mediante la Ordenanza SPA/MF 1.065. 

Bajo esta concesión, la empresa planeaba lanzar su plataforma de apuestas de cuota fija para competir con firmas privadas consolidadas, barajando nombres comerciales como BetCaixa, MegaBet y Xbet Caixa.

Ante las consultas de la prensa, Caixa emitió un comunicado oficial aclarando que «analiza constantemente, de forma responsable y alineada al ambiente regulatorio, las oportunidades de actuación en el mercado de apuestas de cuota fija». 

La empresa precisó que, hasta el momento, no ha firmado contratos para la operacionalización de la plataforma tecnológica ni tiene obligaciones de pago por multas vinculadas a este tema. Asimismo, la entidad estatal subrayó que todas sus decisiones estratégicas se toman observando criterios técnicos, legales y de sostenibilidad, siempre en estricta consonancia con las directrices del Gobierno Federal.

La suspensión del proyecto de Caixa refleja una postura cada vez más dura del gobierno brasileño frente a la industria del juego. La bancada del PT en la Cámara de Diputados presentó recientemente un proyecto de ley que busca prohibir por completo la explotación, oferta, promoción y facilitación de apuestas de cuota fija en Brasil. 

El propio presidente Lula da Silva afirmó en una entrevista que, si de él dependiera, las empresas de apuestas serían cerradas, argumentando que la situación se ha transformado en un problema de salud pública. En esta misma línea, el ministro de Salud, Alexandre Padilha, llegó a calificar la creación de la plataforma de Caixa como una «aberración» en diciembre de 2025.

El Ministerio de Hacienda, liderado por Fernando Haddad, ha criticado duramente el escenario heredado de la administración anterior por no cobrar impuestos sobre el GGR (Gross Gaming Revenue), lo que, a su juicio, representó un incentivo fiscal para la rápida expansión del mercado de apuestas. Como respuesta, el equipo económico logró aprobar en el Congreso una tributación sobre el GGR que escalará del 12% en 2025 al 25% para el año 2028.

Uno de los principales detonantes de la presión gubernamental ha sido el impacto de las apuestas en el endeudamiento de los sectores más vulnerables. En agosto de 2024, el Banco Central de Brasil contabilizó que millones de beneficiarios del programa Bolsa Família enviaron cerca de 3.000 millones de reales a casas de apuestas a través del sistema de pagos Pix.

Para mitigar esta situación, el gobierno prohibió el uso de fondos provenientes de beneficios sociales para juegos de azar. Como resultado de estas políticas de contención, hasta diciembre de 2025, el Ministerio de Hacienda bloqueó el acceso a plataformas de apuestas online a cerca de 900.000 beneficiarios del Bolsa Família y del Beneficio de Prestación Continuada (BPC). 

A la par, el gobierno implementó una plataforma nacional de autoexclusión para que los usuarios puedan restringir su propio acceso a todas las operadoras autorizadas en el país.