Latinoamérica concentró el 22% del total de las alertas mundiales de integridad con 17 incidencias en el informe de IBIA del segundo trimestre de 2026, posicionándose únicamente por detrás de Europa, que registró el 33% con 25 alertas. En el extremo opuesto, España y la Península Ibérica vuelven a mostrar niveles extraordinariamente bajos de incidencias.
Durante este periodo, la patronal global de integridad del juego emitió un total de 76 alertas por apuestas sospechosas en 9 disciplinas deportivas, detectadas a través del análisis de transacciones de sus más de 90 empresas miembros, que operan más de 200 marcas y supervisan un volumen anual de apuestas superior a los 300.000 millones de dólares.
En el análisis detallado por regiones, Latinoamérica reportó 17 alertas directas durante el trimestre, donde el fútbol y el baloncesto continúan siendo las disciplinas más expuestas a intentos de manipulación.
En el caso del fútbol, se registraron 7 alertas distribuidas entre Brasil con 2 alertas, Colombia con 2, Paraguay con 2 y Bolivia con 1, a las que se suma Ecuador con 1 alerta adicional encuadrada en competiciones globales.
Por su parte, las alertas en el baloncesto sudamericano superaron a las del fútbol al alcanzar 9 casos, concentrándose principalmente en Paraguay con 5 alertas, Colombia con 3 y Venezuela con 1.
Estas cifras cobran especial relevancia en un momento estratégico para la región, donde mercados clave como Brasil avanzan a paso firme en la consolidación de su marco regulado.
La detección temprana en estos mercados resalta la importancia crucial de exigir a los operadores la adhesión a sistemas centralizados de monitorización de integridad.
A nivel europeo, la región lideró el número de alertas con 25 casos, aunque la geografía de los incidentes se concentró principalmente en países del este y centro del continente, como Kosovo con 5 alertas en fútbol o el Reino Unido con 5 en carreras de galgos.
España no registró ni una sola alerta directa en su territorio durante el Q2 2026.
En el ámbito peninsular, tan solo Portugal anotó una alerta aislada en fútbol.
En el cómputo global de las 76 alertas registradas por IBIA, el fútbol mantuvo el primer puesto con 25 alertas (33% del total), impulsado por casos en África con 9, Europa con 8 y Sudamérica con 7.
Los eSports se consolidaron como la segunda disciplina con mayor volumen de alertas a nivel mundial con 16 casos (21%), destacando que la totalidad de estas incidencias se encuadraron en la categoría global o transnacional debido a la naturaleza descentralizada de sus competiciones.
El baloncesto ocupó el tercer lugar con 10 alertas (13%), dominado casi en su totalidad por los torneos sudamericanos. El tenis registró 9 alertas (12%), de las cuales 2 fueron remitidas a la International Tennis Integrity Agency (ITIA) como informes de inteligencia al no pertenecer a los circuitos principales.
El resto de las alertas correspondieron a dardos con 5, galgos con 4 (todas en el Reino Unido), tenis de mesa con 3, cricket con 3 y voleibol con 1.
El informe dedica además un monográfico especial al mercado de Canadá, cuyas lecciones son directamente aplicables a los procesos de regulación en curso en América Latina.
Desde la apertura de su mercado regulado, Ontario pasó de un canalizado de apuestas en línea del 5% del Gross Gambling Revenue (GGR) en 2022 al 85% en 2023, estabilizándose por encima del 90% en 2026, una trayectoria que IBIA prevé que siga la provincia de Alberta.
La lección para los reguladores latinoamericanos es clara: los marcos normativos competitivos logran desplazar el juego ilegal hacia canales supervisados e inmunes al amaño.
Asimismo, IBIA destacó su inversión conjunta de 300.000 dólares canadienses con operadores como bet365, Betway y FanDuel para formar a deportistas bajo el programa de las 3R (Rules, Responsibility, Reporting), habiendo capacitado ya a más de 200 futbolistas de la Canadian Premier League y de la Canadian Football League.
En conclusión para la industria iberoamericana, el informe Q2 2026 de IBIA demuestra que mientras España reafirma que un mercado fuertemente regulado minimiza el riesgo de corrupción deportiva a cotas testimoniales, Latinoamérica se encuentra en un punto de inflexión.