La prohibición de la publicidad de apuestas en Río y Belo Horizonte podría generar un impacto financiero de hasta 200 millones de reales

Dos decretos emitidos con un día de diferencia prometen eliminar las apuestas deportivas de los escaparates más visibles en dos de las ciudades más grandes de Brasil. El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Cavalcante, firmó el decreto el martes 13 de julio. Al día siguiente, Álvaro Damião hizo lo propio en Belo Horizonte. 

En ambos casos, la justificación pública es la protección del espacio urbano y de los ciudadanos. Sin embargo, el costo de la decisión recaerá sobre una extensa cadena de producción que va mucho más allá de las propias plataformas de apuestas, tal y como señala el portal de noticias BNLData.

En conjunto, las dos ciudades generaron millones en contratos de patrocinio confirmados solo para eventos públicos. La confidencialidad de estos contratos impide determinar una cifra oficial, pero las estimaciones del mercado apuntan a alrededor de R$ 100 millones si se incluyen los patrocinios para el Carnaval de Río. Fuentes consultadas por BNLData sugieren que las dos ciudades podrían perder R$ 200 millones en inversiones y oportunidades a lo largo de toda la cadena de producción en los próximos 12 meses. Agencias de publicidad, productores de eventos, empresas de publicidad exterior, organizadores de bloques, proveedores de infraestructura e incluso las propias arcas municipales se encuentran entre los que podrían verse perjudicados por las nuevas normas.

Lo que realmente prohíben los decretos

El decreto de Río de Janeiro es el más completo de los dos. Prohíbe la exhibición de publicidad de plataformas de apuestas de cuotas fijas en espacios públicos y en toda publicidad exterior que requiera autorización, licencia, permiso o concesión del municipio. La prohibición abarca marcas comerciales, logotipos, nombres de empresas, aplicaciones, sitios web, campañas promocionales, ofertas de bonos, eslóganes y mascotas que identifiquen directa o indirectamente las plataformas, y se extiende a eventos patrocinados, contratados o promovidos por el propio gobierno municipal. Los anunciantes y las empresas de publicidad tienen hasta diez días para retirar o adaptar los materiales exhibidos antes de que se apliquen las multas.

En Belo Horizonte, el decreto publicado el martes 14 de julio añade una dimensión territorial; además de prohibir la publicidad de apuestas en mobiliario urbano, edificios municipales y eventos promovidos por las autoridades públicas, la normativa establece un radio de protección de 100 metros alrededor de escuelas, museos e instalaciones públicas dirigidas a niños y adolescentes. Los organismos municipales disponen de 15 días hábiles para revisar los contratos existentes.